¿Sabemos gestionar nuestras emociones? Las emociones que sentimos son adaptativas, nos han servido para sobrevivir durante milenios y están profundamente instaladas en nuestra naturaleza humana. Todas las emociones tienen una finalidad buena, no puede hablarse de emociones positivas o negativas, aunque unas se sienten de forma más placentera que otras, todas son adaptativas y útiles, en su concepción más natural.

¿Cuándo se convierten en un problema nuestras emociones? Cuando duran excesivamente en el tiempo y nos embargan por completo, nos obsesionamos con ellas. O cuando, también debido a nuestra inteligencia humana, se muestran las emociones fuera de su contexto natural. Es el caso, por ejemplo, de la ira provocada por una interpretación errónea de un acontecimiento. O los ataques de ansiedad, producidos por nuestro miedo a sentir miedo, suelen producirse lejos del objeto amenazante. O la depresión, que es una tristeza excesivamente intensa y duradera, no justificada por la pérdida sufrida o la impotencia sentida.

Cuando son excesivas, y no nos posibilitan hacer nuestra vida normal, trabajo, pareja, familia, relaciones sociales, entonces podemos acudir a un psicólogo de confianza que nos pueda ayudar a gestionar nuestras emociones.

  • El primer paso será identificarlas. Muchas veces nos “sentimos mal” sin saber exactamente en qué consiste. Saber notar en nuestro cuerpo cada emoción y ser consciente de qué sentimos: culpa, vergüenza, ira, asco, alegría, amor, tristeza, miedo… Cada una de ellas se siente de forma distinta en nuestro cuerpo. Generalmente, en la zona de los órganos vitales: corazón, pulmones, estómago.
  • Una vez identificada la emoción que sentimos, aceptarla, dejarla estar. Aprovechar para conocernos, aprender a detectar esa emoción, ver cómo está relacionada con nuestros pensamientos y con lo que nos sucede en la vida. Agradecer a nuestro cuerpo que tenga esas emociones, pues son muy útiles para nuestra supervivencia.
  • Si la reacción emocional es excesiva y nos causa problemas, podemos aprender a frenarla. Tu psicólogo de confianza puede ayudarte con técnicas específicas para cada emoción. La técnica más sencilla de aprender y utilizar es la respiración pausada: Manejar nuestro ritmo respiratorio con la siguiente cadencia. Inspirar durante 3 segundos, mantener el aire dentro de los pulmones 3 segundos y espirar durante 5 segundos. Nos ayuda a relajarnos.

Puedes contactar con nosotros en www-conectia-psicologia.es o llamando al 674 241513. Estamos en Calle Puerto Rico, 8A, zona Hispanoamérica / zona Costa Rica, 28016 Madrid. Te ayudaremos con temas relacionados con este artículo o con otros problemas que quieras resolver.

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