Hace poco comentaba en un artículo los beneficios que tiene el disfrazarse, hoy toca hablar de los niños que tienen miedo a los disfraces y a las fiestas de miedo.

Toca hablar de ello más bien por pura presión social que ejerce la fiesta de Halloween en estas fechas: entras en todos los comercios y te encuentras la calabaza con ojos, te llegan las circulares de los colegios que hay fiesta y los niños irán disfrazados, que hay concurso de calabazas en las clases, ves anuncios de celebraciones y ofertas relacionadas a esta festividad. Y puede que estemos o no de acuerdo con lo que en realidad significa la fiesta (me incluyo en las que no) pero terminas de algún modo participando, aunque sea por el hecho disfrutar de lo gracioso que puede verse disfrazado un bebé por ejemplo, o de ir como locos a comprar disfraces porque mi hijo no será el único sin ir disfrazado. De hecho hay centros educativos que no lo celebran, pero ¿Qué pasa con los vecinos que bajan al patio disfrazados e improvisan mini fiestas de disfraces?

Ya en el artículo al que me referí antes comentamos cómo el disfrazarse y adoptar la personalidad de otro a modo de juego es parte del desarrollo y llega a ser hasta beneficioso ¿Pero qué hay de esos pequeños que no disfrutan ser disfrazados y les da mucho miedo ver a otros?

Este miedo es totalmente normal en los primeros años de vida. Las principales causas son: disfrazados no se reconocen a sí mismos, y ver a otro disfrazado les confunde, ya que no controlan del todo lo que es real o no, y en ese momento el niño no está preparado para ese tipo de emociones y se siente inseguro.

Algunas recomendaciones:

  • No forzarles jamás.
  • Si no supone un mal rato, juguemos con ellos a los roles y los disfraces antes del día que “tenga que disfrazarse”. Podemos usar varias temáticas, no tiene que ser siempre de susto, que sino podemos empeorarlo.
  • Dejemos que elija si quiere un disfraz u otro, o si simplemente no quiere ninguno. Respetemos su decisión. No creo que haya niño que le hayan echado del cole por no ir disfrazado, o por ir vestida de princesa en lugar de bruja.
  • Si lo pasa mal en un lugar que estén todos disfrazados, que no vaya. Tampoco creo que hayan echado a alguien por no asistir a una celebración de disfraces.
  • Demos tiempo al tiempo. Es posible que al ir madurando el niño tolere mejor los disfraces y lleguen a gustarle, o por lo menos a no tenerles miedo.
Disfrazarse tiene que ser algo divertido y lúdico para los niños, algo que quieran hacer, no algo que cause sufrimiento.

Toda medida dependerá como siempre de cada niño, pero con estas sencillas recomendaciones no dañamos su autoestima y afianzamos su personalidad. Esperamos haberte ayudado con ellas. Puedes contactar con nosotros en www-conectia-psicologia.es o llamando al 674 241513. Estamos en Calle Puerto Rico, 8A, zona Hispanoamérica / zona Costa Rica, 28016 Madrid. Te ayudaremos con temas relacionados con este artículo o con otros problemas que quieras resolver.

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