Suele llamarse duelo al período de “dolor” que atraviesa una persona que ha sufrido una pérdida en su vida. Aunque la palabra duelo proviene de dolor, de sufrimiento, no sólo se siente dolor ante una pérdida.

En primer lugar, señalamos que pueden considerarse pérdidas (que dan lugar a duelos) no sólo el fallecimiento de personas cercanas sino de otros seres, objetos e incluso otras cosas menos tangibles, que se tenían y ahora, por la razón que sea, ya no podemos acceder a ellas. Así por ejemplo, consideramos pérdida el fallecimiento de un cónyuge, padre o familiar. También la muerte de una persona cercana, compañero de trabajo, miembro de un grupo al que pertenecemos o incluso de nuestro cantante favorito. Son pérdidas también cuando muere nuestra mascota (con su lealtad inquebrantable hacia nosotros), cuando perdemos un trabajo que llevamos realizando años (por despido, jubilación, etc.). También un divorcio es una pérdida importante (incluso más dolorosa que una muerte, a menudo, pues la persona sigue accesible pero no para nosotros).

Otras pérdidas que dan lugar a duelo son los cambios de domicilio (más graves si incluyen un cambio de país) o las pérdidas económicas: perder nuestra casa, por desahucio o un desastre natural o perder una gran cantidad de dinero en un negocio fallido o por una decisión poco acertada.

Las pérdidas son más dolorosas cuanto más apegados estábamos a aquello que perdemos. Si lo que nos unía eran fundamentalmente lazos afectivos (emociones compartidas), la pérdida es más importante, pues asumimos, en ese momento, que nada ni nadie podrá llenar nunca ese hueco que deja la pérdida. Esto nos genera una profunda tristeza.

Como psicólogos, lo que intentamos con un paciente que ha sufrido una pérdida es que su tránsito por el período de duelo, que inevitablemente va a vivir, sea lo más adaptativo posible y no se alargue de forma patológica.

Por supuesto, le ofrecemos nuestra aceptación incondicional y la comprensión del sufrimiento que le está provocando su pérdida. Le ayudamos a hacerse consciente de la misma (en el período de negación de la pérdida, que suele iniciar las etapas del duelo).

Posteriormente, acompañamos al paciente y le ayudamos a gestionar las diferentes emociones que van apareciendo en las distintas etapas dentro del duelo; Enfado: “¿Por qué nos dejaste precisamente en este momento…?”; Tristeza: “Nunca nada llenará este hueco, nada volverá a ser igual…”

Puedes contactar con nosotros en www-conectia-psicologia.es o llamando al 674 241513. Estamos en Calle Puerto Rico, 8A, zona Hispanoamérica / zona Costa Rica, 28016 Madrid. Te ayudaremos con temas relacionados con este artículo o con otros problemas que quieras resolver.

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