Imaginemos un niño que naciese con el triple de altura de lo normal. Ya tendría problemas desde su nacimiento, las cunas del hospital, no le serviría la ropa… Poco a poco sus padres se irían adaptando a la situación y tratarían de proveerle de lo necesario, aunque seguro que provocaría muchos comentarios a su alrededor. Quizá en el colegio no cabría por las puertas, pero tendría que agacharse para pasar, no iban a adaptar el colegio solo para él, dirían… Sus amigos no le dejarían jugar al baloncesto con ellos por su tremenda ventaja: quizá le envidiaran, pero nuestro niño seguro que desearía no destacar tanto, ser “normal” para no tener tantos problemas de adaptación y ser aceptado.

Algo semejante a esto ocurre cada día, delante de nosotros, con los niños con altas capacidades intelectuales. ¿Cuál es la diferencia? Que las alta capacidad intelectual no es tan fácil de identificar y por tanto los padres no se dan cuenta y no les ayudan a adaptarse. Muchas veces pasa inadvertida su extrema capacidad intelectual y en estos casos, el niño no entiende cómo es y no comprende por qué los demás no le entienden, tampoco él comprende la forma de pensar de los demás.

El niño reflexiona: ¿Por qué los demás niños no entienden esta conclusión a la que yo llego sin esfuerzo? ¿Por qué son tan insensibles? No puede ser, quiza están disimulando…

Imaginamos al primer niño, triple estatura, en una clase de baloncesto para niños. Se aburriría tremendamente, él solo tiene que dejar caer el balón para hacer canasta. Así se sienten en clases los niños con altas capacidades, les aburren los contenidos y dejan de prestar atención. Si no se les diagnostica correctamente, muchas veces pasan por niños vagos, irritantes, inatentos, problemáticos. Muchas veces los niños, generalmente las niñas, dejan de lado sus buenas notas, fracasan a propósito para conseguir ser aceptados entre los demás. Como su sensibilidad también es extrema, notan todo mucho más, los desprecios son insufribles, la soledad y el vacío se viven con tremenda tristeza.

¿Qué sucede cuando esta alta capacidad es descubierta y diagnosticada? Niño y padres, también su entorno, conocen el por qué de los problemas de adaptación que sufre el niño/a. Entender por qué  pasan las cosas nos aporta tranquilidad. Y puede aprender estrategias para sobrevivir en un mundo hecho por y para personas con inteligencia media.