He visto esto que voy a contar en varias personas, algunos pacientes míos. Y, lo que es más importante, lo he vivido en mi propia experiencia ya que tengo un carácter proclive a la depresión.

Algunas veces nos sucede lo siguiente: Un pequeño suceso, no tiene por qué ser una gran catástrofe, activa un recuerdo en nuestra memoria, que se haya anclado a un esquema mental que se activa de igual manera. Ese esquema, o forma de ver la vida, quizá ya no lo utilizamos con frecuencia, habría quedado sepultado por otras vivencias y memorias. Sin embargo, al activarse, da lugar a ver las cosas, desde ese momento, con ese esquema negativo y a teñir de negro los sucesos que, en otros momentos, habrían sido neutros.

Esto genera un efecto “bola de nieve” que, por asociación, trae otros recuerdos negativos, ligados a ese mismo esquema y que ya estaban olvidados, pasando a un primer plano y activando también las emociones asociadas, que suelen ser de tristeza.

Así, a veces se originan recaídas en nuestros estados depresivos. Este es el origen y, si no nos damos cuenta y lo remediamos, caemos en otro episodio depresivo.

¿Cómo se produce esta caída? En mi opinión tiene que ver con hacer transitable de nuevo ese antiguo esquema disfuncional. Había caído en desuso, al habernos curado de nuestra depresión original. Sin embargo, si ahora lo resucitamos, a base de transitarlo una y otra vez rumiando esas ideas negativas, se vuelve a convertir en nuestras “gafas” oscuras que ven la vida más negra y negativa. Estas ideas nos llevan a varias cosas, que propician y precipitan la depresión:

  • Inactividad: no queremos hacer nada, no nos apetece ni nos motiva, creemos que no tendrá ninguna utilidad, nos vamos encerrando más en casa donde nos sentimos “seguros”.
  • Descuidarnos: Como lo vemos todo negro, pensamos que no vale la pena cuidarnos, arreglarnos, comer sano y hacer ejercicio. Además de darnos pereza, no nos consideramos siquiera valiosos como para tener cuidado de nosotros mismos. ¿Para qué?…
  • No ver a nadie: Quedar con gente, por muy buenos amigos o familiares que sean, nos produce rechazo, además de la falta de ganas que tenemos, en general. Por una parte, ver sus vidas normales y su alegría nos recuerda nuestro bajo ánimo y nos hace sentir culpables. Tampoco suelen entendernos.

En un próximo artículo, hablaré de cómo podemos trabajar para salir de esta situación.

Puedes contactar con nosotros en www-conectia-psicologia.es o llamando al 674 241513. Estamos en Calle Puerto Rico, 8A, zona Hispanoamérica / zona Costa Rica, 28016 Madrid. Te ayudaremos con temas relacionados con este artículo o con otros problemas que quieras resolver.

Síguenos en FacebookLinkedin y Twitter.