Un filósofo escribió hace muchos años: “Sólo sé que no sé nada”. Como psicólogo yo no pretendo entrar en la filosofía que contiene esa frase, sobre si es mucho, poco o nada lo que sabemos cada uno, aunque quisiera pensar que algo sí sabemos, dependiendo del significado que le demos a la palabra saber, y del campo sobre el que pensemos si sabemos o no.

Recuerdo una enseñanza que nos transmitió un maestro psicólogo, José Luis Martorell, cuando realicé mis prácticas en su centro de Psicología Aplicada de la UNED. Nos dijo que, en nuestra experiencia como psicólogos, iríamos transitando a través de cuatro fases, obviamente en aquel entonces, yo me encontraba en la primera (o en la segunda):

  • No sé que no sé: Es una fase de “inconsciencia”, acabamos la carrera, tenemos muchos conocimientos pero en el fondo, ningún conocimiento práctico. Sin embargo, en nuestra inconsciencia, ni siquiera somos conscientes de lo poco que sabemos, lo que nos hace ser “peligrosos y atrevidos” con nuestros pacientes.
  • Sé que no sé: El mejor momento para el novato, ser consciente de que sabe muy poco: esto le motiva a estar en continua formación, contrastar sus casos con sus compañeros o un supervisor, leer todo lo posible, derivar a otros los casos en los que no sea competente, una actitud muy prudente. Cuando uno no sabe, lo mejor es ser consciente, un gran avance desde el primer paso, que lleva a la prudencia.
  • No sé que sé: Poco a poco y a base de mucha formación y experiencia, el psicólogo va sabiendo cómo abordar cada caso, qué hacer en la mayoría de las situaciones. Desde fuera, puede decirse que ese profesional es competente, que sabe. Sin embargo, el propio psicólogo  aún sigue con muchas dudas y no se acaba de soltar y atrever. Es esa prudencia que le atenazaba en sus anteriores fases y que le ayudaba a no cometer locuras con sus pacientes, y esa experiencia de tantos y tan variados casos, la que le lleva a, todavía, no ser consciente de lo que sabe.
  • Sé que sé: Esta fase es el colofón de su carrera, cuando un psicólogo sabe lo que sabe, le ayuda a evitar y derivar los casos que no sabe, a continuar aprendiendo, pero es consciente de que tiene un conocimiento que le diferencia de la mayoría de las personas y que le lleva a ser un buen profesional.

Si eres psicólogo y aún no estás en la última fase, te aplaudo por ser consciente de ello, como yo y te envío mis ánimos, en esta apasionante profesión.

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