Está de moda la autoestima. Hay muchos libros sobre ella, todos la ensalzan y pregonan. Pero, ¿es bueno el concepto de autoestima?

Según comenta nuestro psicólogo Emilio Núñez: “Yo practico Mindfulness desde hace varios años. El aprendizaje más valioso sobre Mindfulness que he tenido en estos años ha sido acerca de la Autocompasión, de mi maestra Kristin Neff. Desde entonces, siempre utilizo este concepto y lo aplico en terapia.” Está verificado experimentalmente en prestigiosas universidades de EEUU que el concepto de autocompasión y sus derivados generan más bienestar que el de autoestima.

La autoestima se basa en la comparación. Me estimo si soy mejor que los demás en algo. Si saco mejor nota, si tengo un mejor coche, si soy más rápido, etc. Se basa en las enseñanzas del protestantismo y es la base de la competitividad existente en la sociedad actual. Sin embargo, también es la base para la frustración y la depresión de muchas personas. Cuando dejan de sobresalir o ser mejores en algún campo, se les hunde la base de su valoración, sienten que no son valiosas.

Sin embargo, nosotros recomendamos la autocompasión. Esta se fundamenta en diferentes ideas de Mindfulness. Por una parte, nos valoramos por lo que somos, no por lo que hacemos. Por otro lado, reconocemos una humanidad compartida entre todos nosotros. Somos semejantes a las demás personas en un 99% y es muy poco lo que nos diferencia. Todos estamos conectados entre nosotros de alguna manera, sólo hay que ser consciente de ello.

Yo me quiero por que soy. Me acepto  como soy. Ya soy perfecto. No necesito pasar mi vida pretendiendo ser otro o asemejarme a los demás, viviendo la vida de otro. Tu vida la vives tú, eres el responsable de lo que haces, pero esto no quiere decir que seas culpable de nada. La culpa es otro concepto que hace mucho daño, muy inherente a esta sociedad occidental.

Cuando un amigo tuyo pierde la llave de casa y no la encuentra, tú generalmente le acoges con cariño, le das consejos para arreglar el problema, para ver las cosas con claridad, vamos a llamar a un cerrajero, etc. Incluso le ofreces tu casa. Sin embargo, cuando eres tú quien pierdes la llave, te culpabilizas: “Soy tonto, en qué estaría pensando, etc.” Esto no es bueno, con el primero que hemos de vivir esa compasión es con nosotros mismos: autocompasión. Aceptar nuestros errores y querernos como somos. Como dijo el psicólogo Carl Rogers: “La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”.