La dependencia emocional es un estado en el cual una persona no puede dejar a otra, porque siente una necesidad mayor de estar con ella. Muchas veces se asocia este término únicamente a relaciones sentimentales o amorosas pero puede producirse en cualquier relación entre dos personas (pareja, madre-hijo/a, padre-hijo/a, etc.). Nos podemos encontrar con diferentes niveles o intensidades de dependencia emocional. El nivel más elevado sería aquella persona que somete su voluntad o intereses para que la otra persona sea feliz y no perderla, aunque la relación pueda considerarse como tóxica y le dañe física y emocionalmente. Es exactamente ese miedo a perder al ser amado el que da lugar a que se realicen determinadas conductas, con las cuales no se está de acuerdo, pero se consideran necesarias para mantener la relación.

Los rasgos más característicos de las personas dependientes emocionales son el miedo a la soledad y una baja autoestima. El miedo, como todos los miedos, tiene su parte biológica y, por tanto, evolutiva y a su vez su parte irracional. Es decir, se tenía miedo a la soledad cuando en la prehistoria era necesario convivir en grupos para sobrevivir o, en un momento histórico más reciente, tener marido que mantuviera a la mujer. En la actualidad, no necesitamos tener una relación para sobrevivir o ser mantenidos, por lo que ese miedo puede catalogarse como irracional y, por tanto, dañino. En cuanto a la baja autoestima puede ser tanto un rasgo previo a la relación o como consecuencia de los daños emocionales producidos durante la misma.

Las consecuencias de ser dependientes emocionales son la depresión por estar en una relación que en el fondo no es satisfactoria, ansiedad por el miedo a la soledad y/o perder al ser amado, y la baja autoestima ya mencionada. Además, de entrar en una especie de círculo vicioso, en el cual tras terminarse la relación ésta se supera entrando en otra relación, cuando realmente, lo que se hace es sustituir una por otra.

¿Cómo tratamos este tipo de trastornos en Conectia Psicología?

En primer lugar evaluamos la sintomatología con la que viene la persona a la consulta, ya que a veces si manifiestan ser dependientes emocionales por las relaciones que han establecido a lo largo de su vida con los demás, pero otras veces vienen por las consecuencias de serlo: depresión, ansiedad, baja autoestima… Tras la evaluación establecemos un plan de tratamiento que suele incluir los tres frentes nombrados anteriormente, ponderados en función de las necesidades más importantes o vitales que demanda el sujeto o que nosotros consideramos. Nuestro objetivo es dar las claves para que entienda porque es dependiente emocional y las herramientas para trabajarlo.